Dictadura del diseño – Carlos Carpintero

“Las paredes de la estupidez humana están llenas de diplomas y palabras de seda”

Palabras que me han marcado desde el mismo momento en el que las leí. y tiene que ver mucho más que con solo diseño.

Sin filtros y explícito

Un libro que leí hace mucho tiempo, poco después de haber iniciado la carrera. Me llamó la atención su lenguaje amplio lleno de soberbia emocionante, las personas cultas que son capaces de insultarte sin una sola obscenidad me llenan de gloria.

Además, son interesantes, seguras de sí mismas, dicen las verdades sin filtros con la más grande dulzura y perspicacia del lenguaje, ese que nadie usa, y mucho menos para tal franqueza.

Sin duda, el libro me atrae porque siento que expresándose de tal manera no existen razones para que me mienta, lo sentí real y autentico, me advierte que puede que no aprenda nada, dejándome a mi completa disposición la absorción completa, parcial o nula de su criterio.

De esta manera, deja un paso libre a nuestra curiosidad para continuar leyendo, más que Dictadura del diseño, termina siendo un título que atrae bastante.

Historia de pensamientos y opiniones

Dictadura del diseño, no es un libro teórico, sino reflexivo, esa reflexión que tanto añora el autor exista dentro del gremio del diseño aun en el 2009, años después me sigue pareciendo justo y necesario.

El libro expresa muchas añoranzas que suenan a reclamo, desprestigio, queja e inconformidad, pero que aun así tiene entre sus  intenciones,  las ganas de salvar la mentalidad de cualquier humilde lector que se aventure dentro de esas páginas.

Termina siendo una compilación de textos casi escogidos al azar, o al menos sin una relación de tiempo entre ellos. Una verdadera dictadura del diseño.

Y así, hablan de algo en su pura definición, diseño, uno de verdad, no el que he venido viendo en los salones de clases basados en los principios de Wong y la Gestalt, que importantísimas bases, no me dicen como adentrarme y diseñar de verdad.

Otra realidad en el diseño

Puedo leer la situación que se denota en el diseño Argentino, que muy a mi pesar, era muchísimo mejor en el 2009 de lo que hoy puede llegar a ser en Venezuela.

Se puede percibir en primera instancia,  una preocupación académica importante, una que me gustaría ver aquí, que más ganas se ven de vender caramelos de coco que de poder crecer académicamente.

Siento muchos celos de no poder estar en contacto con una educación de calidad que me permita ser un buen diseñador.

Nosotros, quienes no somos más que personas que buscan solucionarles los problemas a las personas que tienen buenas ideas, pero un patético sentido de la ejecución y estética.

Ya hoy no me importa seguir la línea académica de mi país y me enfoco en buscar conocimiento hasta debajo de las piedras, tratando de crear el mío, sin consentimiento ni aprobación, porque el conocimiento nace así, sin preguntarle a nadie, solo haciendo.

Un copyright moral

Por otro lado, Carlos Caprintero me muestra una opinión real de la aclamada Inspiración , a la que descaradamente llamamos los diseñadores al modificar aspectos establecidos por otros en el pasado para darles “Una mejor vista, y mucho más actualizada”.

El autor la presenta con un poco de historia, en la que veo cómo ha ido evolucionando la creación de tipografías en Latinoamérica y como funciona este mercado en esa actualidad.

También, describe como Latinoamérica al principio solo era una mera copia de lo ya establecido y buscaba innovar lo ya mencionado, y así crecía el diseño, de a poco esto fue cambiando por pioneros que quisieron destruir lo ya establecido y probar suerte.

Es notable, algo que el autor repite es que no hay mejor manera de crecer que desenvolverse en un ambiente en el que se observe un mal diseño a donde quiera que voltee.

De esa manera, resolver un problema de esa magnitud nos vuelve pensadores de calidad, que es lo que la sociedad necesita.

Diseño en una época mejor

Me gusta leer libros en los que puedo sentir la nostalgia de autores que presencian el periodo de transición de lo analógico a lo digital porque me permite entender como todo funcionaba antes.

Se puede ver como, en el 90% de los casos la calidad se ponía por encima de todo, y de cómo hasta la misma sociedad la tiene sobreentendida, es un error desprestigiar la llegada de la era digital, puesto que justo ahora estoy escribiendo esto desde un teclado de una laptop, sería un descaro de mi parte.

Pero en efecto, sí denigro la facilidad en que la gente gano conformidad en lo  que a calidad informativa respecta y hoy día somos bombardeados por el eco de lo que cualquier usuario de red social considera importante y de valor circunstancial.

En vez de dedicarnos a encontrar información que nos nutra y nos convierta en personas mejores, parafraseo al autor diciendo que el mundo no necesita más personas iluminadas  y cultas, necesitan que al menos no molesten ni agraven la situación precaria en la que vive nuestra cultura.

El partido conceptual

Encuentro un tema importante que desconocía que era la del partido conceptual, en el que toda obra gráfica sigue una idea, que ha de ser concreta, algo así como darle título al concepto que sigue tu pieza gráfica sin importar cuál sea.

Me parece interesante, puesto que, se descarta el nivel comercial, porque no entran elementos inútiles al ojo de un cliente que solo se enfoca en los resultados.

Sirve para manejar el proceso evolutivo de nuestras ideas, o al menos de nuestros modelos de trabajo, nos ayuda a definir lo que estamos representando con pocas palabras, y más allá de decir lo que es, es decir lo que no es.

De esta forma, poder evitar errores de concepto que después nos conlleven a una mala ejecución de un proyecto. Al final, dicho partido conceptual solo servirá para defender el proyecto en caso de algún cuestionamiento, por parte del cliente o colega.

Claro está, aprendí desde el primer semestre de mi carrera que si necesitas defender o explicar tu diseño, ya existe un problema, he aprendido que las obras deben hablar por si solas, y comunicar el mensaje exacto que queremos dar.

Por ende, argumento que con este sistema de partidos conceptuales se puede lograr de mejor manera comunicar gráficamente, tarea de nuestra profesión.

Sentimiento de diseñador rebelde

El libro despierta en mi ese espíritu rebelde, no el de romper las reglas y salir a la calle, si no el de cuestionar al sistema establecido en la sociedad y sacar de la zona de confort a todo erudito que se sube a un pedestal a tratarnos como menos.

Es inevitable, sentir esas ganas de pensar de verdad y actuar basado en ello, admito que ese pensamiento había sido olvidado desde hace tiempo, y agradezco encontrarme con este ejemplar, que me direcciona a mi principio de realidad sin imposiciones.

A mi realidad, a lo que yo quiero pensar, y a lo que yo quiero crear. Despierta también mis ganas de enseñar, mi deseo siempre fue ser ese profesor poco ortodoxo que te hace aprender más que todo el instituto junto y que sin importar cuál sea la materia aprendes absolutamente de todo.

Me pregunto cuántos profesionales actuales en mi país se preguntan lo que este libro cuestiona, me pregunto si existen personas que de verdad busquen tanta elegancia y libertinaje de pensamiento.

Pienso que, hoy día la libertad de expresión debe ser válida para los variados de cultura, no para los de amplia cultura. Es decir que de nada vale que sepas mucho de algo si nos has investigado más allá que tus 4 paredes.

Una nueva visión y acción

Hoy escribo mis ideas, mis pensamientos, mis opiniones, la publicación o difusión de estas quedaran en cuestionamiento un tiempo, hasta que crea pertinente difundir mis conocimientos de esta manera.

Pero, hoy pienso en lo importante que es plantear una idea, cuestionar y reflexionar respecto a todo lo que ya está establecido, porque de esta manera es que fuimos evolucionando.

Es un hecho, todos los problemas en la sociedad actual son por un problema de cultura.

Hoy un libro me enseño muchísimo, y más allá de la teoría referente a las tipografías y a la manera de desarrollar un concepto gráfico y ejecutarlo, las enseñanzas más importantes que en mi mente quedaron fueron en las de ser más auténtico y real.

Aprendí a dejar los estatutos de lado, usarlos pero no regirme de ellos, en arriesgarse a un mal diseño, que más allá de malo, tengamos la total certeza de que sea nuevo, y siempre, poder argumentar lo que hacemos.

Para así poder enseñar, no tenemos todas las respuestas, pero juntos podemos hacer las preguntas correctas y poco a poco y mejorando nuestra raza.

¡Aprendan a hablar y escribir vale!

También me doy cuenta de lo vago que se había vuelto mi vocabulario, leer palabras tan ricas y variadas me hace sentir vulgar y desprestigiado. Y esta dictadura del diseño me lo ha mostrado.

Es un hecho, la sociedad y el internet habían ensuciado mi lenguaje, a voluntad propia por supuesto, pero hay errores que cometemos inconscientemente que no los hace menos errados, pero necesitaba de un estímulo como este para notarlo.

Debería preocuparme un poco por estar divagando al respecto del tema principal, pero esta es mi reseña, mi opinan, y por ende, mis pensamiento desencadenados después de la lectura de este libro.

Lo recomiendo totalmente para quien quiera ver algo diferente, algo que no sea teórico, que hable de diseño real, diseño que funciona, o mejo aun, del que no funciona.

Aquí un link para los que quieran descargar Dictadura del diseño de Carlos Carpintero en PDF.

Se despide Ale Montoya

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