Enfocarse en tiempos de crisis

Es difícil enfocarse cuando soy un veinteañero en Venezuela, dueño de mi empresa y Director Creativo. ¿Saben todos los errores que puedo cometer con tanta afirmación de responsabilidades? Más con las circunstancias que mi geografía conlleva, enfocarse es todo un reto.

Mantenerme enfocado y organizado en mis proyectos ha sido un tema con el que no he lidiado del todo bien.

Lo que he probado hasta ahora para organizar mi tiempo

Vivir el emprendimiento se convierte en una constante evaluación de tus capacidades para liderar y manejar situaciones, eso mientras mantienes a tope la productividad  y la proactividad en lo que tu enfoque se optimiza.

Uno de los factores con los que más batallé fue la organización de tareas y el tiempo al momento de realizar los proyectos, tanto cuando fui freelance como ahora en mi agencia.

Lo primero que probé fue escribir todo en un cuaderno que me acompañaba día a día, se acababan las hojas y parecía que estuviera full de proyectos, pero no era así, vivía estresado con solo 3 que no lograba terminar de vez en vez.

Listas y listas infinitas de cosas por hacer, poco a poco le añadía hasta hora para entregar, pero nada, al pasar de los días volvía al punto cero en el que todo era desorden otra vez.

El problema era que solo escribía por afán de escribir, no entendía el porqué y el para qué, y pues al final no me mantenía organizado nada.

2 técnicas para enfocarse y ejecutar tareas

He pasado por otras prácticas interesantes, desde metodologías de seguimiento de proyectos como S.C.R.U.M. y técnicas básicas para priorizar, y otras de desempeño como la de Pomodoro.

Todas son efectivas, pero no las logré aplicar en su totalidad y volvía a caer en un espiral de baja productiva que lo que hacía era matarme la cabeza en como ejecutar las tareas al modo que había aprendido, no me sentía apasionado.

Mi experiencia con la metodología SCRUM ha sido bastante… nula y aburrida, no congeniamos por ningún lado, no sé si es porque no supimos aplicarla bien, pero no me dio buenos resultados más que estrés en anotar todas las tareas que no cumplía.

Debía asignar un numero diario de tareas y medir semanalmente cuantas había cumplido y cuantas no, ponerles tiempo de ejecución a cada una, lo más específico posible. Pero nada, no me sirvió.

Con técnicas como la de Pomodoro, en la que debía asignar tiempo para realizar cualquier tarea y un tiempo de descanso, ambos bastante cortos y alternados, no di con las alarmas, fue desesperante y fallé.

Hay una cantidad infinita de otros métodos, pero les mentiría si les dijera que los he aplicado todos, y aún así sigo luchando para mantenerme enfocado.

Mi propia estrategia de organización

Hasta ahora la estrategia que me está funcionando es una planificación semanal que mantengo plasmada en el Google Calendar, mezclándolo con Google Task.

Como el correo electrónico de Gmail es lo que reviso a diario sin falta alguna, me es inevitable revisar mis tareas pendientes pues Google Task se despliega en una barra lateral dentro de la interfaz.

Creo que el secreto que me ha funcionado es mantener las cosas importantes a la vista, generar un hábito en el que puedas chequear todos tus pendientes a diario.

Antes lidiaba con Trello, Evernote y otras plataformas de gestión de tareas y notas, para recordar lo que debía hacer.

Pero el lío era recordar revisar las páginas, entonces era un hábito que nunca desarrollé y fallaba en toda mi planificación.

Por ahora he mejorado mi productividad enfocándome en tareas cada vez más pequeñas, al final del día puedo ver que logro muchas más cosas y obtengo mejores resultados de esa manera.

Entendí que lo que necesita tu cerebro es una muestra mínima de resultados para que se mantenga motivado a seguir trabajando, por lo que no es lo mismo ver que casi terminaste una gran tarea a ver que finalizaste 5 pequeñas tareas de 7 que agendaste.

Eso te motiva a ser mejor, más rápido y efectivo al día siguiente, estar más enfocado y ser más productivo.

Siento que todo lo que leí y vi para aprender a organizarse funciona como perfecta referencia, para nadie te dice que no puedes modificar, mezclar y generar tu propia técnica, es mucho más efectivo a la hora de ver resultados.

Lo personalizado es lo que manda, y tu cerebro lo sabe, si cada cabeza es un mundo diferente, sería absurdo que una técnica, estrategia o método le funcionará igual a todo mundo.

El problema y los fracasos

Tengo claro que gran parte del fracaso en el uso de cualquier método de organización no tiene que ver con la funcionalidad de los mismos, sino con una falta de disciplina para tener hábitos productivos lo que impide que cualquier consejo funcione  y pueda enfocarme mejor.

A eso le sumamos la economía de mi país, que es un chiste en el que todos se ríen menos nosotros, pensar en si hay comida, en si faltan cosas en casa, en lo que necesitas para avanzar y estar estable.

Una política que ya es farándula e instituciones públicas mediocres, y un sinfín de aspectos que tienen a mi país en decadencia de las cuales ya no profundizaré más,

Me repito mil veces que las circunstancias no pueden ser excusa para estar en el fracaso, y que mejorando mi disciplina y visión puedo mejorar todo mi entorno, es difícil. Pero ahí voy.

Sigo aprendiendo a manejar mi tiempo y mis actividades para ser más productivo, hace poco vi un video en el que hablaban de la organización, limpieza y puntualidad como pilares de la disciplina y me he enfocado mejor en lo que debo hacer.

Todos los obstáculos que me han impedido tener un éxito total en mi organización están en mi mente, desde el primer momento que empecé a trabajar en función a eso, los resultados llegaron.

La crisis no terminará mañana, si no lo veo como una oportunidad mi cordura terminará de volar y pues la depresión me ahogara en un remolino de desgracias, y Nicolás Maduro, y no puedo permitirme que eso pase, somos más que eso.

Todo es cuestión de enfoque

El tema principal en efnocarse, en una reunión directiva en la oficina, tocamos el punto de la falta de enfoque y como podía afectar a toda la empresa.

Pude ver una realidad bastante cruda y es que cuando no estamos enfocados en lo que de verdad importa terminamos desgastando toda nuestra energía y tiempo en cosas tan absurdas.

Por consiguiente, toca lidiar con el bajón que da el no obtener resultados positivos por nuestras acciones, y es que jamás estaremos conformes esforzándonos en un 300% en la actividad equivocada.

No hay que temerle al fracaso en ninguna instancia pero tampoco hay que estar predispuestos a fracasar un mucho menos conformarnos con que siempre hay que fallar.

Hay que revisar en que estamos fallando y de una determinar cuál es la acción que mejorará la falla.

Cuando se definió una nueva meta dentro de la empresa y dediqué el enfoque total a esa meta, también sentí un cambio en mis acciones que fueron mostrando pequeños resultados uno a uno.

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