Cielo de tercer mundo

Harto del pensamiento tercermundista

Sería normal pensar que este puede ser un post referente a la frustración acerca de mi país natal, Venezuela, y de toda la mala situación política, económica, tecnológica y cultural que existe.

Y estás en lo correcto, pero lo que quiero desahogar, es que el problema siempre será el pensamiento social, lo que consideramos normal, a lo que nos hemos condenado desde hace muchísimo tiempo.

Conformarse, hacerse el loco, y estar pendiente de que tanto puedes joder al otro para beneficiarte, hay muchos factores que denigran ésta situación más allá de la política.

Querer es poder, solo si no estás en socialismo tercermundista.

Algo con lo cual me he tomado de bandera en los últimos dos años, más en el 2019, fue entender que eres responsable de todas tus situaciones y estados, por lo tanto, eres el único responsable de cambiar, mejorar, o empeorarla.

Y es difícil aferrarme a eso, porque  sí, he podido cambiar mucho mi estilo de vida, mis ingresos, mi enfoque, mi autoestima, mi propia percepción de la felicidad, me dedico únicamente a lo que me gusta y me siento muy satisfecho conmigo mismo.

 Pero últimamente me vuelvo a ver afectado por la realidad de mi país, y de verdad doy el 10000% por mantenerme firme y adaptarme, pero empieza a nacer la duda de si este proceso de adaptación me mantendrá en situaciones precarias para siempre.

Me siento agradecido, de tener donde vivir, generar ingresos para comida, alquiler, datos en internet, pero no está ni cerca de mi estabilidad deseada, de la vida que quiero para mí, y aunque sienta un avance, existe un estancamiento gigante, que ya no depende de mí.

O al menos, hasta ahora no he encontrado una forma de hacerme cargo, hay una locura económica tan gigante que me impide pensar con claridad en soluciones.

Sumemos la cuarentena a un país en decadencia.

El 2020 nos dio el giro más grande de la historia del mundo, encerrándonos y transformando nuestra vida para siempre, que de todo se sacaran cosas buenas, pero el golpe ha sido duro para las sociedades que dependían tanto de la calle, y es que no hay nueva normalidad sin cosas tan simples como conexión a internet o gasolina.

Entonces Venezuela sube 200 niveles de dificultad en el estilo de vida.

Es triste ver como cosas que son tan básicas o normales no podamos tenerlas, y hablo desde mi punto de vista y situación en la cual puedo generar ingresos muy por encima de la media, o al menos muy por encima del público general, pero sigo afectado por no tener servicio eléctrico, internet, gas, gasolina, agua.

Son cosas que salen de mis manos, y aunque busque mil formas de darle la vuelta, terminan dándome un golpe, entonces no es solo la cuarentena, el coronavirus y el aislamiento, es todo eso en Venezuela.

¿Qué pasa en la mente del  venezolano?

Es un insulto generalizar, por lo que me hago responsable de asumir el hecho de que mi percepción ha sido por mi experiencia, círculo social y profesional.

Podría pensar que vivir dentro de tantas limitaciones, nos permiten pensar 40 veces más rápido y tener mayor rango de alternativas por la constante presión de sobrevivir al mismo país.

Y algo de eso ha pasado, nuevos negocios, alternativas, gente luchando y trabajando por el bien general, me incluyo, a mi equipo y varios aliados con los que estamos creciendo,  por ejemplo, en cómo mantener una empresa con escaso internet y todos tus empleados desde casa sin que todos tengan buenos equipos ni conexiones.

Pero la realidad es que el promedio se quedó en el conformismo.

Somos capaces de encontrar alternativas a lo que sea, tristemente la mayor parte de la población se queda tranquila al poder resolver al día a día, soluciones inteligentes pero efímeras.

Siendo una catástrofe cuando una fuerza mayor ataca la situación del país, situación que ya sabemos, situación que lleva años ahí, la vemos, pero a la vez la ignoramos.

Estamos en constante crecimiento, y subimos de nivel en habilidades y cierta estabilidad, pero es como que si en cada nivel de supervivencia del país nos lancen un jefe final que supera cualquier lógica y expectativa del videojuego.

Y eso es lo que nos deja siempre en el estándar, en algo bien, pero no tan bien, en el constante “Al menos…” que nos permite mantenernos felices con lo que tenemos.

Una falsa estabilidad mental

Somos expertos en “hacernos los locos” actividad común entre la sociedad, raíz de la inmensa cultura fiestera, en la que siempre debemos estar agradecidos y felices con lo que tenemos, y celebrar por ello.

Y es frustrante, porque siempre encuentran forma de celebrar a lo grande, así estemos al borde de la desgracia, siempre hay alcohol, música y risas. 

La frustración viene porque es evidente, que si podemos lograr esas celebraciones, podemos lograr lo que sea, pero no, la situación del país afecta todo menos nuestro espíritu de fiesta y celebración.

Para lo demás si estamos mal, para lo demás si es imposible, para lo demás simplemente estamos jodidos hasta el cuello.

Depresión, ansiedad, desórdenes alimenticios, ira acumulada, violencia de todo tipo, una cantidad absurda de valores alterados en nuestro sistema, porque ir al médico recurrentemente también es un lujo, y no es hasta que no podemos salir de la cama que recurrimos a ello.

Somos fuertes y tenemos fé en que todo va a salir bien, pero siempre a la defensiva y expectativa, hasta que la desgracia nos llega al cuello es que aparecen las soluciones a todo.

¿Qué debemos hacer?

Aún no he encontrado esa fórmula secreta, pero que este post no te engañe, no me estoy rindiendo, ni mucho menos dejando de intentar.

Siento que las prioridades son las que definen el éxito en esta partida de ajedrez, hay familias en donde falta todo menos los pañales para el bebé más pequeño, familias donde falta todo menos el café, donde cualquier servicio está atrasado menos el internet y el DirectTV.

Es decir que si podemos, y hasta hoy seguimos vivos, solo que nos estamos esforzando en las cosas equivocadas, que debemos pensar a largo plazo, y tener nuestra mente fija en objetivos mas claros.

Basta de vivir el día a día.

Si usáramos esa habilidad, para cosas más grandes, la sociedad en Venezuela dejaría de ser tan mediocre, hasta para elegir gobernantes.

Basta de la viveza criolla.

Este vivir el día a día nos lleva también en joder a la mayor cantidad de gente, con la menos cantidad de esfuerzo y muchísima ganancia, percepción absurda, porque entender nuestra situación es tener claro que $100 no es nada, siquiera $1000.

Sin perder el enfoque

Sería irresponsable pensar que no hay culpa en la política, por supuesto que nuestro gobernantes nos llevaron a la miseria, condenados desde el día 1, por eso irse de aquí ha sido la mejor decisión de la vida de muchos, y espero puedan surgir como realmente desean, porque si, ésta situación era mala, pero si todo lo anterior en este post se mantiene a nivel interno, ni que se vayan al país más estable surgirán.

Escribo más que publicaciones de diseño

Definir lo que quiero expresar termina siendo muy difícil, por el hecho de ya tener una pasión en progreso y una marca en construcción, pero entendí que los medios digitales son para dar más, más allá de lo teórico, más allá de lo comercial.

Estas palabras sirven de desahogo, y son compartidas a quien pueda conectar, y a quienes puedan servir. Y que la pasión nunca pase de moda.

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